Al momento de contratar un seguro de salud, muchas personas se sienten abrumadas por la famosa “letra chica” que acompaña a estos contratos. Sin embargo, en realidad no existe tal letra pequeña: todas las letras son iguales y lo que importa es leer con atención cada detalle del contrato. Lo que suele llamarse “letra chica” no es un truco de la compañía, sino información importante que, por desconocimiento, el cliente a veces pasa por alto. Comprenderla es fundamental para evitar sorpresas y para aprovechar de manera inteligente la cobertura.
Lo primero que debemos tener claro es que un seguro no es un gasto innecesario, sino una inversión en prevención. Es mucho mejor pagar un seguro de manera planificada que arriesgarse a enfrentar una enfermedad sin contar con los recursos para cubrirla. Contratar un plan de salud antes de que aparezca una enfermedad es lo que realmente garantiza protección, ya que una vez que existe una condición, esta puede considerarse preexistente y no siempre estará cubierta de inmediato.
Al firmar un contrato hay tres aspectos esenciales que deben revisarse. El primero es conocer bien las obligaciones como asegurado: pagar la prima a tiempo, declarar con honestidad cualquier enfermedad preexistente y garantizar el buen uso del seguro. El segundo aspecto es revisar las exclusiones, es decir, lo que el plan no cubre, como tratamientos estéticos, experimentales o procedimientos alternativos. Y el tercero es entender claramente qué me cubre y cómo me cubre, porque no se trata solo de montos o porcentajes, sino de la forma en que se puede acceder a los servicios.
Aquí es donde entran las facilidades que una empresa sólida pone a disposición de sus clientes: aplicaciones móviles para agendar citas, médicos en línea para consultas rápidas, y una red médica en convenio que permite pagar únicamente el copago en lugar del valor total de la consulta. Estos detalles hacen que el seguro sea verdaderamente útil en el día a día y no solo un respaldo en situaciones extremas.
Un factor que muchas veces marca la diferencia es contar con el acompañamiento de un bróker. Más allá de vender la póliza, su rol es asesorar en la elección del plan adecuado, acompañar durante la postventa y servir como guía práctica para entender y aplicar el contrato. Un buen bróker no solo resuelve dudas, sino que también orienta en trámites, reembolsos y en la manera correcta de utilizar el seguro.
Incluso cuando todo esto se revisa con cuidado, siempre aparece la inquietud de por qué los seguros suben de precio año tras año. La explicación está en varios factores que se combinan. Uno de ellos es el aumento en la frecuencia de uso: hoy las personas acuden mucho más al seguro que en el pasado, no solo por emergencias graves, sino también por consultas menores que, aunque no representen altos costos individualmente, suman cuando se multiplican por miles de atenciones. Otro motivo es el encarecimiento de los servicios médicos. La medicina avanza a pasos agigantados, con nuevos equipos de diagnóstico, tratamientos de alta complejidad y medicamentos especializados, la mayoría de ellos importados. Estos avances mejoran la calidad de la atención, pero también se traducen en costos más altos para las aseguradoras.
A esto se añade el nivel de servicio que esperan los pacientes. Hoy se exige rapidez, atención digital y disponibilidad permanente, lo cual obliga a las compañías a invertir en personal, tecnología y procesos que garanticen esa experiencia. También influye la deserción de afiliados: cuando las primas suben, suelen retirarse quienes menos usan el seguro, dejando dentro de la cartera a quienes más lo utilizan, lo que desequilibra el sistema y presiona aún más las tarifas. Finalmente, la normativa sobre preexistencias tiene un impacto directo. En Ecuador, estas se cubren con ciertas condiciones desde 2016, pero si en algún momento la ley amplía los beneficios, las aseguradoras deben recalcular precios para adaptarse a ese mayor nivel de riesgo.
En definitiva, comprender bien el contrato, conocer las exclusiones, declarar las preexistencias y cumplir con las obligaciones como asegurado son pasos clave para contratar un plan que realmente brinde tranquilidad. También es importante entender que las primas suben no por capricho, sino como resultado de un entorno médico y social cada vez más complejo. Lo esencial es ver al seguro como lo que realmente es: una inversión en confianza y bienestar.
En Confiamed lo tenemos claro: aquí no hay letra pequeña. Todas las letras son iguales y toda la información está al alcance del cliente. Nuestro compromiso es asesorarte en cada paso, acompañarte con una red médica amplia y herramientas digitales, y trabajar de la mano con brókers que te guíen antes, durante y después de contratar tu plan. Porque para nosotros, más que un contrato, lo que está en juego es tu salud y tu tranquilidad.
En confiamed, Cuidamos de ti
Werhli Pérez
Gerente Técnico